Preludio (una presentación desorbitada)

Una colina en la villa pesquera de Bugøynes, Noruega. Foto tomada en marzo del 2014 por Diego Olivas Arana.

Bienvenidos a este experimento nuevo, heterogéneo y de largo aliento: El solaz de las figuras.

“Todo debe tener un comienzo… Y ese comienzo debe estar vinculado a algo anterior”, escribió Mary Wollstonecraft Shelley en 1831, en la introducción de una nueva edición de Frankenstein. Esa primera idea guarda cierto sentido con la aparición de este espacio. ¿De qué se trata este portal web? Si bien sé que evocar mucho el pasado bajo cualquier instancia puede acabar siendo algo nocivo, siempre me he considerado alguien que recuerda. Esto puede traducirse de distintas formas: retornar a algo que te sucedió (tu graduación, la muerte de tu perro), volver a leer o ver ciertas historias o memorias (tu novela o película favorita, la carta que te escribió tu ex de hace diez años), repetir un acto luego de muchos lustros en nombre de su primera y sublime versión (por más trillado que sea: asistir a la reunión con la promoción del colegio, visitar el parque donde compartiste aquel beso que inició todo)… Hay cierta nostalgia detrás, mas también sucede que al repensar o volver a aquello que fue podemos comprender mejor nuestro presente. Adquirir cierta perspectiva.

Y bueno, en realidad estoy divagando sobre la base de una primera línea. En el mismo párrafo, Shelley continuó: “la invención, debe admitirse humildemente, no consiste en crear desde un vacío, sino a través del caos; los materiales deben ser proporcionados: ella puede moldear sustancias oscuras e informes, pero no volverse la sustancia en sí misma”. Ciertamente me he distanciado un poco de la idea a la que conducen sus palabras, pues aquí ella sostiene que la originalidad no existe, creencia que compartoen cierta medida, repetida hasta el día de hoy por monstruos como Heidegger, Octavio Paz, Cortázar, Jim Jarmusch o Godard. Al mismo tiempo, ya hay más de un precedente de espacios como esta web. Pero mi referencia a esta cita va por otro sendero. El eterno retorno puede ir anclado a la creación –en cualquiera de sus facetas–, es decir, las historias surgen de otras novelas y películas y cuentos de la abuela. Sí. Pero las historias también estimulan comentario, discusión, análisis. Con historias no hago referencia solamente a un relato de ficción. Una historia es tanto el Blade Runner de Ridley Scott como la vida del físico soviético Vassili Nesterenko. Es tanto Conversación en la catedral de Vargas Llosa como la no-ficción Muerte en el Pentagonito de Ricardo Uceda. El esencial valor de ejercicio de memoria y documento histórico de los segundos no los desmerece o separa de la categoría de historia (‘relatos reales’, pensando en Javier Cercas). Así, aquel es uno de los caminos de este espacio: el comentar o ensayar ideas surgidas tanto de la ficción como de personas y sucesos reales. De la ficción y la no-ficción. Del consciente y pactado engaño de las historias, y de nuestro devenir en el mundo de hoy.

El solaz de las figuras es un proyecto que vengo pensando por años, de manera intermitente, acaso superficial y desde hace un año como una realidad. Un escape factible. Un espacio digital que servirá como repositorio de textos de género diverso, donde se analicen o discutan diferentes temas a través de reseñas, comentarios o ensayos de libros, películas o series de televisión; o se cuenten historias en crónicas y perfiles, entrevistas o memorias personales. 

Una miscelánea mutante e informe, cual quimera medieval (¿han revisado el Animalario universal del profesor Revillod, con criaturas imposibles como el ‘Cavaguro’ o el ‘Elenedilo’? Lo recomiendo para efectos semejantes) [1]. En otras palabras, es un espacio para escribir sobre muchos de los temas que me interesan y en los que hasta ahora profundizaba en privado (con algunas líneas ocasionales en las redes sociales), ya sea oralmente o por escrito.

Una de las criaturas del ‘Animalario Universal del profesor Revillod’.

Quizás este comienzo sea algo enrevesado, dada la insospechada dificultad de deconstruir el significado de la mera cláusula “les presento mi página web”. Aun así, Horacio proclamaba: “quien empieza ya tiene hecha la mitad. ¡Atrévete a ser sabio y empieza!”, palabras que transmiten cierto coraje frente a esta empresa. Por otro lado, Camus sostenía que “todos los grandes hechos y pensamientos poseen un comienzo ridículo. Las grandes obras a menudo nacen en la esquina de alguna calle o en la puerta giratoria de algún restaurante”. Ello me remite a la primera conversación que tuve sobre este proyecto. Eran las dos o tres de la madrugada de alguna noche del año 2012, si la memoria no me es infiel, y estaba ebrio en la cocina de mi casa, libando y departiendo con un gran amigo ingeniero de sistemas mientras jugaba con mi Nintendo 3DS. Así es, concebí la posibilidad de crear este espacio borracho como una uva y jugando Pokémon. Un comienzo acaso nada promisorio, ni para el mismo Camus. ¿Existe una relación directamente proporcional entre la estupidez o deshonra de ciertos orígenes y la buena fortuna de su cometido? Espero que sí.

Ahora bien, esta primera entrega es también idónea para explicar el nombre del presente espacio. Se trata de un guiño a quien quizás sea mi poeta peruano preferido: un poema de Gran Jefe Un Lado del Cielo, del querido Luis Hernández Camarero, un exponente sui generis de la Generación del 60 que para nuestro fortunio hoy goza de más vida que nunca (recordado incluso en stickers y morrales hipster). El poema –incluido en uno de los cuadernos, de 1970–, llamado coincidentemente Prélude (reparé en este accidental segundo guiño mientras escribía este texto) es uno de mis favoritos:

‘Prélude’ (1970) de Luis Hernández Camarero (Fondo Editorial de la PUCP).

Prélude

Cuando en las horas más raras del Verano 

Pienso en las acequias

A través de los parques la basura

Y la muerte creada por el hombre

Pienso en ti mi refugio de esta tierra

Y al doblar una esquina me contento

Al saber que hay dos mundos bajo el cielo

El donado por ti a mi persona

Y aquél que en un tiempo yo creara

Para juego y solaz de tu figura.

 

Acaso este hermoso poema nada tenga que ver con todo lo dicho, pero desmenuzando y transformando ese último verso, Para juego y solaz de tu figura, es como nació el nombre de El solaz de las figuras. A su vez, el significado cambia: no busco evocar mi entrega y voluntad a un amor (digamos, pues hay mucho más que eso en tan sentida estrofa), sino sugerir este espacio como un recreo. Un recoveco para distraídos, de pronto. Una estancia de ocio para ustedes, lectores, ‘las figuras’. Un par de amigos atribuían esta última palabra a mi afición a los juguetes (action figures). En cierta extraña manera, no descarto la posibilidad de su acierto.

Y ahora que menciono a Hernández, acabo de recordar que otro de sus personajes/alter egos, el pianista dueño de una soledad que “no lo mata ni lo aísla”, una impecable soledad, se llamaba Shelley Álvarez, nombre que fue el apellido de la amiga de Lord Byron con la que arrancamos este texto. Todo se relaciona (o al menos, siempre podremos establecer relaciones, por más inanes que sean)…

Por último, queda hacernos la siguiente pregunta: ¿por qué hacer esto? Dije al inicio que al rememorar algo personal o regresar a la lectura o visionado de alguna historia, adquirimos cierta perspectiva. Es una de las razones por las que hoy en día devoramos ficción. La literatura y el cine persisten y las buenas historias han hallado otro medio poderoso en la televisión (podríamos hablar de un reencuentro) y el Internet (con Netflix y el auge del streaming). Vivimos enquistados en la ficción. Entonces, por un lado, hago esto porque quiero hablar de las historias que me gustan. La vida diaria está invadida de eventualidades que pueden tanto envolvernos con sus remilgos y arrumacos suavecitos como también azotarnos y zarandear nuestra existencia. En vista de ello, ¿no podemos de vez en cuando, o de cuando en vez, evadir el prurito de vivir y permitirnos olvidarlo todo? Creo que sí. Se trata de una suerte de auto obsequio, un menudo engreimiento. Lo dijo incluso el entrañable Dale Cooper, conversando con el Sheriff Truman en Twin Peaks: Harry, déjame contarte un pequeño secreto: todos los días, una vez al día, date a ti mismo un obsequio. No lo planees, tampoco lo esperes, solo deja que ocurra. Podría ser una camisa nueva, una siesta en la silla de tu oficina o dos tazas de café negro, bueno y caliente. Así … Nada como una gran taza de café negro [2]. Y así es.

Un descanso comprensible, efectivamente, pero un buen café no es la única salida –tampoco un exquisito cherry pie, si seguimos con el ejemplo del querido Cooper–, sino el autoexilio. Esa evasión total que sucede de manera casi intermitente en nuestras vidas. Exonerarse de los pensamientos para adentrarse en otras realidades. Vivimos inconscientemente una doble vida: la propia y la ajena, la de aquel relato o personaje que te motiva, que te obsesiona. Vives para saber su historia mas también para contarla. ¿Por qué anhelamos la ficción, persiguiendo su estela sin buscarla, cual único sendero que surge en el momento repentino? Todos queremos escapar, y aquel viaje solo se da en retazos. Estamos condicionados a vivir de asaltos de ficción: cuentos, novelas, películas, teatro, episodios de series o cómics. Y por qué no, nuestras propias ficciones: novelescos diarios personales, publicaciones glorificadas en Facebook donde somos increíbles, nuestras ideas preconcebidas de tanta gente y tantas realidades, la infinita ola de chismes o anécdotas entre amigos (y enemigos) y un extenso y no pocas veces penoso etcétera.

Siguiendo con esta idea, podemos decir que una secuela necesaria del adentramiento en la ficción es la indefectible comparación de tu experiencia y aquella ilusoria que sigues. 

Peter Parker, un tipo que lidia, además del rol de superhéroe, con situaciones del todo ordinarias y similares a las nuestras, como lo evidencia esta viñeta.

Por ejemplo, es fácil identificarse con Peter Parker/Spider-Man, un personaje de cómic similar a muchos adolescentes y jóvenes adultos, con las mismas inquietudes y deseos: debe estudiar y trabajar, pagar sus rentas, cuidar a su familia e intentar sobrellevar con éxito la relación con su novia. Su historia nos propone alternativas, respuestas, otras perspectivas. A su vez, sirve para menguar nuestra soledad, pues al saberte parecido a aquel personaje, te sentirás acompañado. Sobre la base de todo esto repensamos la ficción de turno con nuestra vida real, fundando conexiones. Es lo fascinante del carácter universal de las historias, y ello me lleva a plantear lo siguiente: la posibilidad de que tal identificación suceda con una experiencia real, ya sea mía o de alguien más.

Con esto último abro el terreno para el ensayo o incluso el relato testimonial. Hilvanar ideas, envolverlas en cierta anécdota personal, interpretar algo que está sucediendo o simplemente perderme en disquisiciones. Todo esto, espero descubran pronto, será parte esencial de este espacio.

En fin, es con esta exagerada bienvenida que los introduzco a El solaz de las figuras. Una exhortación a que de ahora en adelante se den un tiempo para visitar estos breves textos: otros espacios, vecindarios o galaxias, acaso diametralmente opuestos a tu experiencia, mas esencialmente parecidos. Servido.

 

[1] Animalario universal del profesor Revillod, de Miguel Murugarren. Fondo de Cultura Económica, 2003. Un bestiario ficticio encarnado en una combinación de 21 láminas que descubren 4096 especies de animales fantásticos, con la descripción zoológica de la criatura. Una libro-objeto de bella factura e irrefutable locura.

[2] Traducción mía de la cita en inglés de Cooper en Twin Peaks: Harry, I’m gonna let you in on a little secret: every day, once a day, give yourself a present. Don’t plan it, don’t wait for it, just let it happen. Could be a new shirt, a catnap in your office chair or two cups of good, hot, black coffee. Like this… Nothing like a great cup of black coffee.

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3 Comments

  • Rafael 28 Octubre, 2018 at 3:20 pm

    Hola Diego, te felicito por esta iniciativa, que auguro será punto obligado en el itinerario ciberespacial . Me agrada tu facilidad para divagar y saltar de un tema a otro intuyendo sus interconexiones. Recuerdos , esas vueltas al pasado sin anclarse a él y dándole nuevas interpretaciones; ficciones, ese escape hacia adelante o hacia cualquier parte. Veo mucho de Borges en tu introducción, pero no veo que lo menciones. Un abrazo y muchos éxitos!

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    • Diego Olivas Arana 2 Noviembre, 2018 at 11:41 am

      Estimado Rafael,
      Gracias por escribirme. Veo con agrado que disfrutaste el texto, te invito a que lo sigas revisando, cada semana habrá algo nuevo por acá. Acabo de publicar una entrevista con Lombardi. Puedes seguirme en Facebook aquí. ¡Un abrazo fuerte y seguimos!

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  • Justin 28 Marzo, 2020 at 12:05 pm

    Long time supporter, and thought I’d drop a comment.

    Your wordpress site is very sleek – hope you don’t mind me asking what
    theme you’re using? (and don’t mind if I steal it?
    :P)

    I just launched my site –also built in wordpress
    like yours– but the theme slows (!) the site down quite a bit.

    In case you have a minute, you can find it by searching for “royal cbd” on Google (would appreciate
    any feedback) – it’s still in the works.

    Keep up the good work– and hope you all take care of yourself
    during the coronavirus scare!

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