Un faux pas a medias: Irrational Man (Woody Allen, 2015)

Cine, Comedia, Drama, Existencialismo, Ficción policiaca, Filosofía, Literatura, REVIEWS - Diego Olivas Arana - 31 Marzo, 2019

Joaquin Phoenix is Abe Lucas (©2015 Sony Pictures Classics. All Rights Reserved).

Un entretenido refrito de ciertas ideas poderosas en la filmografía de Allen, mas un refrito al fin.

[Text in ENGLISH]

*** Esta es una versión editada y extendida de una reseña escrita para la revista inédita de crimen y no-ficción “Rojonegro”, creada para la Especialidad de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica del Perú (2015).

Eres Abe Lucas (Joaquin Phoenix), el nuevo profesor de filosofía en la universidad de Braylin, New England. Figuras entre los académicos más afamados. Has vivido demasiado. Problemas con los padres. Amigos muertos en el medio oriente. Impotente. Dipsómano. Drogadicto. Suicida. Atraviesas un intenso bloqueo del escritor que acompaña una crisis existencial. Sin proponértelo, terminas en un extraño triángulo amoroso que involucra a tu alumna Jill Pollard (Emma Stone); y tu colega, Rita Richards (Parker Posey). Aquello no te sosiega. Continúas sin brújula hasta esa mañana en el restaurante. En la mesa de al lado, una mujer rompe en llanto. Perderá la custodia de sus hijos debido a la influencia de un corrupto juez en la corte familiar. La inminente injusticia te corroe. ¿Será esta la eventualidad que buscabas? Una situación empíricamente factible, teóricamente ideal. Una desconocida. Nadie sospecharía. Desaparecer al juez. Eliminarlo. Justicia divina. Jugar a ser Dios. ¿Cómo planear y ejecutar el asesinato perfecto sin ser atrapado?

Joaquin Phoenix y Emma Stone (©2015 Sony Pictures Classics. All Rights Reserved).

Vi Irrational Man durante mi segunda visita a Varsovia, en el verano europeo del 2015. Cuando salía del Kino Luna al terminar la función, llevaba conmigo ese primer pensamiento que se repite cada vez más con las películas de Woody Allen, “se parece a tal o a tal, pero no estuvo tan mal”. Han pasado unos años, he vuelto a ver la película y a revisar esta reseña y diría, con honestidad, que Un hombre irracional ha envejecido bien. Muy lejos de ser la mejor película de Allen, tampoco se encuentra entre las peores, al menos considerando las distintas malas críticas que recogió en su momento. No estoy diciendo que me haya gustado más, mas es importante mencionar que cala sin problemas en el discurso que su filmografía ha ido construyendo a través de los años.

Pensando en toda la filmografía de Allen, no es la primera vez que nos topamos con el conflicto y cuestionamiento que conlleva el homicidio, como ya vimos en la espléndida -mi preferida- Crimes and Misdemeanors (1989) o la menos lograda pero interesante Manhattan Murder Mystery (1993), por nombrar un par. Veamos, la película tiene temas recurrentes de Allen: un triángulo amoroso, infidelidad, una atmósfera artística-intelectual, jazz, debates filosóficos y morales, el asesinato… ¿Qué nuevo aporte al universo de Allen propone esta película?

Phoenix con Parker Posey (©2015 Sony Pictures Classics. All Rights Reserved).

No mucho. Los tres protagonistas son encantadores, con actuaciones que funcionan dentro de las limitaciones del guion. A pesar del abuso de referencias literarias y filosóficas en las disquisiciones de Abe, a veces difíciles de tragar en ese personaje, hay buenos momentos cargados de un familiar humor negro del director, como aquí: “quería cambiar el mundo y terminé siendo un intelectual pasivo que no puede follar”. La dirección de fotografía de Darius Khondji nos obsequia retratos hermosos de la ciudad. ¿Hay algo más? Creo que no, aunque aquello no tiene que ser algo malo. La película trata de emular algunos de los más grandes aciertos del cineasta, volviéndose poco imaginativa, algo apremiada, pero disfrutable. Woody Allen tiene una trayectoria bastante potenciada por la autorreferencialidad y la repetición de sus historias, y ello genera algo que ha evidenciado su cine desde inicios del siglo XXI, diría yo: mientras más tienda a copiarse a sí mismo, más va a asegurar un visionado ameno, quizás nostálgico, pero cada vez de menor altura. Películas que acaso funcionen exclusivamente para sus adeptos.

Y es que al ver Irrational Man es casi inevitable evocar otras películas de Allen, todas ellas mejores. El relato del crimen con matices existencialistas lo tenemos en su mejor forma en la ya mencionada Crimes and Misdemeanors, donde Martin Landau contrata un asesino a sueldo para eliminar a su amante; en Match Point (2005), donde Jonathan Rhys-Meyers decide hacer lo mismo por su cuenta; o incluso con más comedia en Love and Death (1975), cuando el mismo Allen como Boris Grushenko y su prima y esposa interpretada por Diane Keaton planean asesinar a Napoleón Bonaparte. Estos títulos exploran mejor los temas de Dostoievski que tanto apasionan a Allen. En nuestro protagonista, el filósofo, aquello se torna casi literal: él guarda una copia de Crimen y castigo intervenida con sus anotaciones homicidas. Su conflicto es propio de la filosofía moral: ¿Puede el asesinato ser considerado una contribución a la sociedad? ¿Cómo vivir tras perpetrarlo? Aquí estriba una de las pocas dosis de creatividad de la película: Abe Lucas y su forma de racionalizar el homicidio devienen en algo interesante en comparación a otros relatos morales de Allen, donde el motivo suele ser la pasión. En Un hombre irracional se trata de la justicia, o al menos, una idea de ella.

La consumación del crimen mayor, matar a otro ser humano, parecer ser la respuesta de Abe Lucas para su obsesivo intento por alcanzar cierto tipo de renacimiento espiritual. Desaparecer de la faz de la tierra a un juez supuestamente malvado y corrupto es el motivo que ha estado buscando para abrazar la plenitud. Sin embargo, Abe no es un justiciero idealista, su sendero es aquel del existencialismo. El sentido de su vida mora en la decisión y el convencimiento de obrar en contra de lo moralmente aceptado en nuestra sociedad. Y así acontece el dilema moral de la película, con sus consecuencias nefastas, absurdas y cómicas. Prometedor pero sin profundidad.

Hacia el final, siento que Woody Allen no se esforzó lo suficiente en hacernos dudar si el crimen de Abe Lucas está justificado o no, pero no me quejo. Las disputas filosóficas sobre la posibilidad del asesinato son uno de sus fuertes, algo que sus creaciones precedentes han trabajado mejor, a veces magníficamente. Quizás si el guion no hubiese estado sometido a la obstinada necesidad de Allen por sacar una película anual, hubiera sido un relato superior o más original. Irrational Man es muy divertida, no es una mala idea, y guarda el estilo de su director. Se deja ver, pero siempre será una opción floja. Como para al final evitarla y volver a ver a Martin Landau en la playa con Anjelica Huston.

  • El clásico “The ‘In’ Crowd” de Ramsey Lewis Trio, el tema principal de la película:

 

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2 Comments

  • A halfway faux pas: Irrational Man – Diego Olivas Arana | EL SOLAZ DE LAS FIGURAS 9 Abril, 2019 at 7:51 pm

    […] [Texto en ESPAÑOL] […]

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  • rardDum 23 Diciembre, 2019 at 12:52 pm

    i am from Italy hello. Can you help me translate? /rardor

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